
Están ellos, los que exteriorizan, los que hablan como si lo supieran todo (puede que así sea), los que sonríen ampliamente a todo el mundo, enseñando bien los dientes, mientras matan callando con miradas retorcidas. Y estamos nosotros, los que interiorizamos, los que, al hablar, somos conscientes de que ignoramos al menos un 99%. No sonreímos, claro, y ellos nos tildan de antipáticos, de personas desagradables, de maleducados. Si movieran sus miradas hacia la nuestra verían mucho más, lo suficiente como para ser conscientes de que si siguen asomándose a nosotros podían ahogarse. No nos preocupemos. Los que merecen la pena sabrán vadear esas turbias aguas y llegarán a amarrar en nuestro interior. Es entonces cuando nosotros damos la espalda y nos alejamos de las inteligentes conversaciones, dejando que sus seguras voces se diluyan en la distancia. Entonces, cuando no hay un coro de personas esperando para aplaudirnos, cuando sólo dos o tres pueden vernos, entonces esbozamos nuestra sonrisa.


(...ni te cases ni te embarques)
ResponderSuprimirwww.thegreeneyeswatch.blogspot.com
date con un canto en los dientes, no me gusta fotolog ^^
Umm...amiga de pipper ann :)
ResponderSuprimirMe gusta mucho esta última entrada. Y cuando digo mucho, me refiero a muchísimo.
''Si movieran sus miradas hacia la nuestra verían mucho más, lo suficiente como para ser conscientes de que si siguen asomándose a nosotros podían ahogarse''
Supongo que con solo leer a este tipo de gente te puedes dar cuenta de lo mismo. :)